martes, 3 de marzo de 2009

La vida después de mañana (Pequeñas palabras)


La vida después de mañana

William Alfaro, periodista
El Diario de Hoy

Por más vueltas que le he dado al asunto, no puedo dejar de pensar en “The Day After Tomorrow” (El día después de mañana), el filme de 2004 de Roland Emmerich. Toda la culpa la tiene James Lovelock, un científico inglés que ha sido el principal promotor del calentamiento global.
Futurista, ecologista y creador del libro “The Vanishing Face of Gaia” (El rostro evanescente de Gaia), Lovelock describe, según un cuantioso informe de la BBC, un futuro peor para la humanidad que el puntualizado en la cinta de los estudios 20th Century Fox.
Si algunos recuerdan la película, el planeta sufre graves eventos climatológicos, algo que lleva a la humanidad a una inminente destrucción. Lovelock, en la teoría fantástica de Gaia, describe que los esfuerzos por revertir el calentamiento global no tendrán éxito.
Demasiado tarde, describe Lovelock, quien asegura que “antes de que acabe este siglo, billones de nosotros morirán y las pocas parejas de personas que sobrevivan vivirán en el Ártico donde el clima se mantiene tolerable”.
El científico, para unos, considerado un loco, profeta y traidor de la fe, sorprendió al mundo hace dos años cuando publicó un artículo en The Independent exigiendo a los medioambientalistas —quienes inmediatamente lo acusaron de conspirador— que abandonen la oposición al poder nuclear, el cual no produce los gases con efecto invernadero de las productoras de energía tradicionales. Para él, el calentamiento global avanzaba tan abruptamente que solo el poder nuclear podrá controlarlo.
Quiérase ono, el destinodel planeta puede estar marcado, Lovelock así lo cree, pero cada ser humano puede hacer algo por cambiarlo. Habrá que comenzar con una dosis de fe.

1 comentario:

Eleazar Rivera dijo...

Buena onda esta vida después de mañana y sobre todo tu comentario.