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jueves, 21 de febrero de 2008
jueves, 14 de febrero de 2008
Amor verdadero

Ocurrió en Argentina. El hincha del "Racing" Silvestre Escudero pagó un anuncio en el Clarín para declararle su amor al "club" —por si entra algún directivo del fútbol salvadoreño— de su vida.
Silvestre afirmó a Infobae, que "el lunes estaba en casa y vi la publicidad que proponía sorprender al amor en su día. Y no lo dudé: Racing, es mi amor, es mi vida". En fin, así son los verdaderos amores. Yo también los quiero a todos y todas. (o.-)
miércoles, 13 de febrero de 2008
Poesía hoy, Miércoles de poesía 254
GRAN CELEBRACIÓN DEL DIA DE SAN VALENTÍN
POESÍA DE AMOR Y EROTISMO
Invitados: Becquer, Darío, Nervo, Cavafis, Dalton , Lars y más
Más huellas en las piedras...
Título: Huellas en las Piedras
Autora: María Leticia Solano
El día: Sábado 23 de febrero
Hora: 4:15 p.m.
Lugar: Universidad Tecnológica, Edificio Francisco Morazán, aula 401
El libro será presentado por:
Carlos Valle
Tula Alvarenga de Carpio
Rosario Luna Morán
Óscar Martínez Peñate
Se obsequiará un libro a cada asistente a la presentación
Boletos para el concierto Silvio

Calle San Antonio Abad # 2233, Colonia
Centroamérica, San Salvador, TEL: 22256219
El juego de jugar con fuego (Pequeñas palabras)
El Diario de Hoy
Para Chema el tiempo se terminó. Después de más de 16 años consideraba que todo llegaba de una manera inmisericorde al final. Estaba cansado de defender y acorralar cada día y cada noche los recuerdos de la adolescencia.
Giraba el tambor del revólver, que un amigo le confió una vez terminada la guerra. El movimiento se hacía cada vez más familiar y el sonido se fue convirtiendo, poco a poco, en una melodía que le agradaba y a la que seguía con un susurro gutural.
Un día Chema llegó tarde a casa, al colocar la llave sobre la cerradura se enteró que la puerta fue violentada. Entró desesperado y su temor se convirtió en cólera, y más tarde en ira. Su valioso tesoro había desaparecido.
Así comenzó una cacería que terminó una mañana de enero en el panteón, al sur de la ciudad. Chema buscó al ladrón y lo encontró, quería, a como diera lugar, el arma y se la llevaría esa tarde.
Negoció más de más de media hora. La conversación se transformó en un intercambió de palabras intensas y acusaciones.
Al final logró convencer a su enemigo, tomó el revólver, estaba vacío y lo llevó, nuevamente a casa.
Cerró la puerta del dormitorio y comenzó el juego, esta vez, con más descontrol. El tambor se detuvo y escuchó un sonido seco y prolongado. Eso fue todo lo que se supo.
El arma, según cuentan, llegó a manos de su antiguo dueño. La conserva como un tesoro. Un premio que lo llevó a salvar su vida, allá por los años 80, pero que se según “inventan”, le negó más tiempo a Chema.
lunes, 4 de febrero de 2008
Nuestro pan y rumor de cada día (Pequeñas palabras)
El Diario de Hoy
“Yejezqe” vaga por las calles de San Salvador desde hace 12 años. Se convirtió en vendedor de pan cuando tenía 28, y desde entonces camina desde Mejicanos hasta Los Héroes, de colonia en colonia, de comedor en comedor, de bar en bar.
En época de invierno, el “vendedor de pan” parece un árbol húmedo, cubierto de pequeñas bolsas de “pan integral, mantequilla con queso, ajo, y tradicional. También los palitos, bolillos y los cachitos...”.
“Y” transita por las calles de La Rábida, sube la cuesta de la Gabriela Mistral, entra y sale de los negocios atrás “del” Camino Real, charla con cocineras, borrachos, taxistas, mujeres y hombres “extraños”, de los temas más importantes del país. De todos, porque “se aprende a tocar cada tema, aunque no se sepa nada de él”, asegura.
Cuenta que lo que más le gusta de su trabajo es el “pisto”. Describe que el trabajo, desde luego, se hace por amor, pero más que amor es por el “pisto”.
Antes de vender pan, realizó miles de trabajos. Conoció gente importante y ahora goza conversando con gente espontánea que le exigen que su jornada se extienda desde las cuatro de las tarde hasta las cuatro de la mañana.
“Una vez trabajé en un car wash. Ahí llegó el Mágico (González). Me tocó lavarle el carro... Antes me dijo: ‘Déjamelo chivo niño’”, narra con un sonrisa muy discreta.
La experiencia en los suburbios lo hace cauto, no bebe, no fuma y charla con respeto y, a veces, con un poco de confianza, se atreve a dar un consejo o cuenta una anécdota.
“Al Centro no voy a vender. Ahí hay mucha competencia”, asegura y confiesa que en varios descuidos le han “bajado” una bolsita o le ha tocado regalar alguna.
Se marcha como llegó, en silencio, abre paso entre las personas y se aleja hacia otra multitud hambrienta de pan y rumores de las calles de San Salvador.