lunes, 2 de enero de 2012

Las decisiones que nos involucran a todos

Los jóvenes no deben estar al margen de las grandes decisiones que se toman en el país que, al final de cuentas, heredarán.

Después de una semana podría llegar el nombramiento del nuevo ministro de Seguridad, y aunque muchos jóvenes estén interesados en mantenerse al margen del tema, a todos los salvadoreños nos involucra porque se trata del principal derecho que tenemos, el derecho a la vida.
Este se ha convertido, después de la salud y la educación, en el principal reto de funcionarios y políticos porque, aunque la gran mayoría de los miembros del Ejecutivo trata de restar importancia asegurando hasta el hartazgo que el índice de homicidios está relacionado con el control del narcomenudeo, lo cierto es que en El Salvador no debería haber un solo muerto.
Ellos lo saben, pero los jóvenes también deben saberlo y es por ello que, llegado el momento de la elección, esta persona debe estar verdaderamente comprometida en proteger las vidas de millones de salvadoreños.
Ya vendrá en los próximos tres meses una enorme oleada de políticos a pedirles el voto para las próximas elecciones, ahí cada sufragio cuenta, ahí la vida de cada salvadoreño es importante, pero pasada toda la parafernalia, cuando las aguas vuelven a su cauce, las promesas se convierten en utopías y los principales problemas del país quedan en manos del albedrío de unos pocos que olvidan que deben trabajar para las mayorías.
Los jóvenes deben estar conscientes de que si su decisión vale en unos meses, su vida vale hoy por hoy y valdrá después de las elecciones. Entonces, todos estos funcionarios y políticos que vienen a buscarlos, deben garantizarles salud, educación y el derecho a que no sean una cifra más en las estadísticas de homicidios de la PNC y Medicina Legal.
Las decisiones nos involucran a todos, sin importar la edad, la tendencia musical y los gustos por el cine, la ideología política o creencia religiosa. Al final, cada decisión marcará nuestras vidas, positiva o negativamente, y sé a ciencia cierta que millones estamos cansados de vivir en una sociedad que poco a poco se hunde en la cultura de la muerte.



Lunes, 14 de noviembre de 2011

La frase

Immanuel Kant
"Nunca discutas con un idiota, la gente podría no notar la diferencia"

lunes, 7 de noviembre de 2011

Las generaciones que exigen libertad

Acosados por la delincuencia, miles de jóvenes salvadoreños quieren sentirse libres en las calles, caminar y no vivir con miedo

Siempre o casi siempre que se habla de los jóvenes es para criticarlos, para decirles qué tienen que hacer, cómo deben vestirse, caminar, cortarse el cabello, qué música escuchar. La gran mayoría de las noticias en las que están involucrados los adolescentes son malas y muy pocas son positivas. Cualquiera está en el derecho de preguntar: “¿y acaso los jóvenes no hacen cosas buenas?”.
Casi siempre estamos incidiendo en su manera de ser. Les recomendamos que se alejen del “mosh” porque no nos gusta o no lo entendemos, censuramos sus vestimentas porque son extrañas, sin pensar qué quizá nosotros somos los anticuados, y nos preocupamos por miles de cosas más, pero como sociedad no hemos sido capaces de darles la libertad que tanto merecen y a la que tienen derecho.
Les exigimos que sean buenos ciudadanos, buenos estudiantes, que sean ejemplos de patriotas y republicanos, que se alejen de las malas compañías, que hagan un mejor país, pero les estamos entregando un estado amarrado con las cadenas del miedo, una nación secuestrada por la delincuencia y la inoperancia de las autoridades de justicia.
Aún así, los jóvenes siguen siendo jóvenes, siguen retando al miedo y a las autoridades ineficaces; salen a las calles para sentirse libres de las jaulas de metal en las que los hemos encerrado por décadas.
Los muchachos salvadoreños son tan buenos como los viejos salvadoreños, tan solidarios como sus abuelos, porque llevan en el ADN esa salvadoreñidad que todavía nos mantiene a flote. A pesar de vivir en el país más vulnerable y más violento del mundo, esos muchachos mantienen la sonrisa y el deseo de sacar adelante a esta patria abatida, siempre por la adversidad.
A esos jóvenes, tan buenos, nos debemos todos los salvadoreños que logramos vivir mejores tiempos. Nos debemos a ellos, para vuelvan todos los días a nuestras casas...
 

lunes, 31 de octubre de 2011

Los que se fueron, los que no debieron

Esta semana, al conmemorar el día de los Santos Difuntos, debemos recordar las razones por las cuales algunos se marcharon antes

Nos tocó nacer y, a lo mejor, nos tocará morir en este país colmado de fe y esperanza. Nos tocó ver y esperar a que dejara de sonar el plomo de una guerra que ha servido de “reivindicación” de unos pocos y no de los más necesitados. Y ahora nos toca ver y esperar a que deje de sonar el plomo de otra guerra que ha sido alimentada por la voracidad de otros pocos...
Por responsabilidad de estos pocos, llamados, convocados y auto proclamados líderes sociales y políticos, el país no puede vivir un solo día en el cual una persona no sea asesinada o muera víctima de la injusticia social. Ni tan solo un día.
Quienes se fueron por las causas anteriores jamás conocerán las respuestas que esperamos quienes hemos tenido un poco más de suerte; una fortuna que puede cambiar en cuestión de segundos, principalmente en un país en el cual se puede conseguir un arma con la misma facilidad que un teléfono celular o una película pirata.
Algo terriblemente grave pasa cuando todo el mundo, y me refiero a todas o casi todas las naciones, saben que “El Salvador es el país más violento del mundo” con más de 60 muertes por cada 100 mil habitantes. Acá, en apenas 20,742 km², hay más muertos que en Iraq, un país golpeado por una “verdadera guerra”.
Algo terriblemente grave pasa cuando todo el mundo, y me refiero a todas o casi todas las naciones, saben que “El Salvador es el país más vulnerable del mundo”. Según la Oficina de Evaluación y Coordinación de Desastres de las Naciones Unidas, el 87% del territorio salvadoreño es zona de peligro, y 95 de cada 100 personas pueden ser víctimas de alguna catástrofe “natural”.
Este luto permanente debe terminar, y para ello, “todo el mundo” debe abrir los ojos y dejar de ver normal que mueran tantos, víctimas de la displicencia de unos pocos.

Twitter: @Pohemia
william.alfaro@eldiariodehoy.com

jueves, 27 de octubre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

Estado (permanente) de emergencia

Los estragos causados por las lluvias han demostrado, una vez más, la falta de interés de los políticos para evitar las desgracias


Como si se tratara de un eco que no se detiene, está una frase dando vueltas en mi cabeza: los políticos de El Salvador no están interesados en evitar todas las tragedias que aquí se viven.
Claro, no es una reflexión nueva, como tampoco es un secreto que al llegar el invierno seremos vulnerables, así como todos los días somos indefensos ante la violencia, porque poco o casi nada se hace.
Nada de lo descrito anteriormente es nuevo, y ahí radica lo perverso, la gente sale de sus casas con el único deseo de volver, sano y salvo. Las madres esperan por las noches que sus hijos estén encerrados en sus hogares. Entonces, la misma vocecita me pregunta: ¿y esto es vida?
Esto jamás podría ser vida o parecerse a la vida. La vida debe ser otra: niños jugando en el parque, regresando tranquilamente de sus escuelas; jóvenes reunidos en las plazas, conversando, practicando algún deporte, siendo adolescentes...
No estoy hablando de una sociedad idílica y tampoco tengo que irme tan lejos. Vale recordar que durante el conflicto armado, muchos tuvimos ciertas libertades que nuestros chicos no pueden experimentar, principalmente, el más grande derecho de todos: el derecho a la vida.
Acá todo es al revés, los salvadoreños solo tenemos el derecho a morir. “De esos sí estamos seguros. Algún día moriremos”, reza a una frase popular en nuestros barrios.
Y vuelve la vocecita: "esto debe cambiar, ¿quiénes son los responsables?"
Ahhhh, respondo sin tratar de perder la cordura, desde luego que debe cambiar, y los responsables son los mismos, quienes no quieren darles a las leyes el sentido mismo de la vida, quienes saben que debe existir una ley —que se cumpla— que ayude a evitar los daños causados por las lluvias y tantos males que no nos dejan vivir plenamente.
La vocecita ríe a carcajadas en mi cabeza.


Twitter: @Pohemia
william.alfaro@eldiariodehoy.com

lunes, 17 de octubre de 2011

Querella de amor en tiempos modernos

Parodiando a Pedro Infante: pero quiero más a mi celu, porque por él te escribo...

Elvira Lindo, escritora española, cuenta en una reciente columna en el periódico español El País que en varias ocasiones ha sido citada por personas que le muestran un gran afecto a través del Facebook, de msn y tantas redes sociales que existen. Pero todas estas muestras de cariño se ven truncadas cuando se reúne con sus apasionados amigos y éstos pasan más tiempo atendiendo las redes sociales y los mensajes que reciben en su celular. 
“Esas personas me dicen que me adoran. Que me adoran y que cuentan los días para verme. Que cuentan los días y que me quieren. Que me quieren y que nos va a faltar tiempo en una cena para contarme todo lo que me tienen que contar. Que nos va a faltar tiempo y que están deseando conocer mi opinión. Que desean conocer mi opinión y que nadie como yo para compartir este y otro secreto. ¿Y por qué? Porque soy adorable. Eso me dicen”, cuenta Lindo.
Insiste que toda esta rebosante manifestación de amor está marcada por la revitalización del género epistolar, ahora que está de moda mandar —sin razón ni medida— mensajes, colgar tweets, que parecen, como dijo un compañero de esta redacción, telegramas.
“Esas personas de las que hablo, las mismas que me adoran por escrito, suelen tener un iPhone o una Blackberry, a través de los cuales me escriben a mí esos deliciosos mensajes. El problema es que mientras están conmigo no renuncian a comunicarse con terceras personas. Con un ojo me miran a mí, que estoy situada a la izquierda, por ejemplo, y por el rabillo del otro, miran a su querido aparatito”, confiesa.
Mientras la leo, me pregunto: ¿cuántas veces habré sido uno de estos amigos, o cuántas veces he visto esta escena en la mesa contigua o en mi mesa?
Lindo reafirma su desconcierto porque la persona que tanto la ama no puede olvidarse del móvil por una hora, entonces sentencia: “no me quieras tanto”.
Twitter: @Pohemia
william.alfaro@eldiariodehoy.com

domingo, 16 de octubre de 2011

Pedro Guerra: 5000 años

En 2008 hice este vídeo después de leer en las noticias la historia de los amantes de Valardo.Tres años después el vídeo se ha convertido en un homenaje al amor, todo gracias a esa bella metáfora de la vida y la voz de Pedro Guerra.



5.000 años
y aún estoy por tus huesos abrazado a tus huesos
respirando tu olor

5.000 años
y aún me saben tus besos al sabor de los besos
que se dan con sabor

nos protegió la primavera con una sábana de flores
y en el otoño de hojas secas melancolía en los colores

5.000 años
y no pudo ni el tiempo a través de los tiempos
eludir la pasión

y nos encontrarán
y sabrán que alguien te amó
el devenir será testigo
de cómo al hilo del amor
viví una eternidad
contigo

5.000 años
y aún conservo el recuerdo del feliz cautiverio
de una luna de miel

5.000 años
y aún recibes mi cuerpo como un mundo desierto
donde todo es hacer

sobrevivimos al verano y a su mejilla más ardiente
y en el invierno nos guardamos bajo la sombra de la nieve

5.000 años
y aún me busco y me pierdo en el terco misterio
del amor y su red

y nos encontrarán
y sabrán que alguien te amó
el devenir será testigo
de cómo al hilo del amor
viví una eternidad
contigo.

Lucía: Serrat & Sabina




Vuela esta canción
para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.

Es una carta de amor
que se lleva el viento
pintado en mi voz
a ninguna parte
a ningún buzón.

No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena
que arañaba el mar...

Si alguna vez fui un ave de paso,
lo olvidé para anidar en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno,
fue enredado en tu cuello y tus senos.

Si alguna vez fui sabio en amores,
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez amé,
si algún día
después de amar, amé,
fue por tu amor, Lucía,
Lucía...


Tus recuerdos son
cada día más dulces,
el olvido sólo
se llevó la mitad,
y tu sombra aún
se acuesta en mi cama
con la oscuridad,
entre mi almohada
y mi soledad.

sábado, 15 de octubre de 2011

Pedro Guerra - Contigo en la distancia...

Ángel para un final


Historia de las sillas




En el borde del camino hay una silla
La rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida
El amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos de gastados son espejos
Que le queman la garganta con el sol
Y a través de su cansancio pasa un viejo
Que le seca con la sombra el sudor.

En la punta del amor viaja el amigo
En la punta más aguda que hay que ver.
Esa punta que lo mismo cava en tierra
Que en las ruinas, que en un rastro de mujer.
Es por eso que es soldado y es amante
Es por eso que es madera y es metal
Es por eso que lo mismo siembra rosas
Que razones de bandera y arsenal.

El que tenga una canción tendrá tormenta
El que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
Peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
Y la compañía vale soledad
Siempre vale la agonía de la prisa
Aunque se llene de sillas la verdad.

The Beatles - Let It Be