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martes, 6 de septiembre de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
lunes, 12 de julio de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
jueves, 31 de diciembre de 2009
martes, 25 de agosto de 2009
lunes, 24 de agosto de 2009
Usain Bolt, simplemente superlativo (Pequeñas palabras)

William Alfaro, periodista
El Diario de Hoy
El Diario de Hoy
Mientras la ciencia y la tecnología avanzan sin barreras y pareciera que el ser humano se quedará atrás, surge un velocista que logra ampliar los límites del hombre: Usain Bolt.
El jamaicano de 23 años se ha convertido en un símbolo para la humanidad, fijando la velocidad máxima del hombre en 45 kilómetros por hora.
El año anterior, en los Juegos Olímpicos de Pekín, un equipo de científicos noruegos observó cómo tiró por la pista de tartán el récord de los 100metros, en 9.69 segundos. Tuvo tiempo para ver el cronómetro y a sus adversarios, levantó los brazos y celebró golpeándose el pecho antes de cruzar la meta.
Esa muestra de poderío, de acuerdo a científicos, le impidió reducir su tiempo en 0.14 segundos, y haber conseguido 9.55 segundos. Casi un año después, la ciencia comprobó sus afirmaciones, en el Mundial de Berlín.
Bolt volvió a batir su propio récord cronometrando 9.58 segundos, y poniendo el mundo a sus pies. Unos días después, el jueves para ser exacto, bajó su marcador de 19.30 segundos a 19.19 en la prueba de los 200, y el sábado, sin mayores sobresaltos, logró el tercer oro en los relevos 4x100.
Este chico no tiene superlativos y cada vez que corre, desborda una descarga de adrenalina capaz de contagiar al planeta, que espera que levante el vuelo, mientras los televidentes aguantan la respiración.
Este atleta, un auténtico “show-man”, se une, de esta manera, a ese estrecho círculo seres humanos, entre los que se encuentra el basquetbolista Michael “Air” Jordan, el tritón Michael Phelps, quienes con sus virtudes físicas han mantenido la esperanza en una permanente evolución de la humanidad.
El jamaicano de 23 años se ha convertido en un símbolo para la humanidad, fijando la velocidad máxima del hombre en 45 kilómetros por hora.
El año anterior, en los Juegos Olímpicos de Pekín, un equipo de científicos noruegos observó cómo tiró por la pista de tartán el récord de los 100metros, en 9.69 segundos. Tuvo tiempo para ver el cronómetro y a sus adversarios, levantó los brazos y celebró golpeándose el pecho antes de cruzar la meta.
Esa muestra de poderío, de acuerdo a científicos, le impidió reducir su tiempo en 0.14 segundos, y haber conseguido 9.55 segundos. Casi un año después, la ciencia comprobó sus afirmaciones, en el Mundial de Berlín.
Bolt volvió a batir su propio récord cronometrando 9.58 segundos, y poniendo el mundo a sus pies. Unos días después, el jueves para ser exacto, bajó su marcador de 19.30 segundos a 19.19 en la prueba de los 200, y el sábado, sin mayores sobresaltos, logró el tercer oro en los relevos 4x100.
Este chico no tiene superlativos y cada vez que corre, desborda una descarga de adrenalina capaz de contagiar al planeta, que espera que levante el vuelo, mientras los televidentes aguantan la respiración.
Este atleta, un auténtico “show-man”, se une, de esta manera, a ese estrecho círculo seres humanos, entre los que se encuentra el basquetbolista Michael “Air” Jordan, el tritón Michael Phelps, quienes con sus virtudes físicas han mantenido la esperanza en una permanente evolución de la humanidad.
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miércoles, 19 de agosto de 2009
lunes, 10 de agosto de 2009
Todas las edades en una rueda (Pequeñas palabras)

William Alfaro, periodista
El Diario de Hoy
El Diario de Hoy
Cada quien hace su agosto de la manera que puede. En vacaciones se combate el calor en los bares y los cafés, otros lo enfrentan en el mar, los más fieles veneran al patrono de El Salvador, el Divino Salvador del Mundo, y muchos se suman a las locuras de las “ruedas”, los juegos mecánicos para todas las edades.
Así, el olor de las papitas fritas, el “elote loco”, las manzanas en miel, y el dulce de algodón se confunde con el sonido de los motores de la “Chicago”, los carritos chocones, del “Alí Babá”, “El Círculo de Fuego”, “El Inventer”, el martillo, y el “Tagada”.
Gritos, chillidos, alaridos; recuerdos a las madres, buenos y no tan buenos; promesas: “Si me bajo enterito, te pongo una velita al llegar a la casa”; súplicas: “Perdóname virgencita, ‘verdá’ que no soy tan malo”; oraciones: “Padre nuestro... padrecito...”; confundidos en apenas 90 segundos y una explosión de la más pura adrenalina.
Veinte minutos para comprar el boleto, uno cincuenta de dólar por la ruedita; mala a cara a los empujones y a los “olores”, corajes con los “colados”, “aguas con los ladrillos”. “Ojo, ojo... Mucho ojo...”.
Otra colita, como 300 para subir al Aro de fuego, media hora sobre el charquito.
“Parece que va a llover”. Otra vez los “colados”; hay que pedir orden; otro empujón, “esto parece arranca cebolla”, apareció el cobrador y el grito: “tópense que llevan ropa”.
Entrega de boletos y a correr por el mejor lugar. “Topen las piernitas”, y toquecito con guiño de ojo del boletero para la niña de la minifalda. Piernitas juntas, suenan los motores, primer jalón, para arriba, para abajo, y allá vamos. Otra vez los gritos, ésta vez con lágrimas y temblores.
—La máquina suena, se escuchan los gritos y las risas, niños y viejos, voces que se confunden en la alegría y la sorpresa—.
“Upa, todo fue tan rápido”, y ¡zaz!, se acabaron las vacaciones.
Así, el olor de las papitas fritas, el “elote loco”, las manzanas en miel, y el dulce de algodón se confunde con el sonido de los motores de la “Chicago”, los carritos chocones, del “Alí Babá”, “El Círculo de Fuego”, “El Inventer”, el martillo, y el “Tagada”.
Gritos, chillidos, alaridos; recuerdos a las madres, buenos y no tan buenos; promesas: “Si me bajo enterito, te pongo una velita al llegar a la casa”; súplicas: “Perdóname virgencita, ‘verdá’ que no soy tan malo”; oraciones: “Padre nuestro... padrecito...”; confundidos en apenas 90 segundos y una explosión de la más pura adrenalina.
Veinte minutos para comprar el boleto, uno cincuenta de dólar por la ruedita; mala a cara a los empujones y a los “olores”, corajes con los “colados”, “aguas con los ladrillos”. “Ojo, ojo... Mucho ojo...”.
Otra colita, como 300 para subir al Aro de fuego, media hora sobre el charquito.
“Parece que va a llover”. Otra vez los “colados”; hay que pedir orden; otro empujón, “esto parece arranca cebolla”, apareció el cobrador y el grito: “tópense que llevan ropa”.
Entrega de boletos y a correr por el mejor lugar. “Topen las piernitas”, y toquecito con guiño de ojo del boletero para la niña de la minifalda. Piernitas juntas, suenan los motores, primer jalón, para arriba, para abajo, y allá vamos. Otra vez los gritos, ésta vez con lágrimas y temblores.
—La máquina suena, se escuchan los gritos y las risas, niños y viejos, voces que se confunden en la alegría y la sorpresa—.
“Upa, todo fue tan rápido”, y ¡zaz!, se acabaron las vacaciones.
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jueves, 6 de agosto de 2009
Harry Potter, el principio del fin (Pequeñas palabras)

Harry Potter, el principio del fin
William Alfaro, periodista
El Diario de Hoy
El Diario de Hoy
Fue necesario esperar casi diez meses para poder ver en las salas de los cines la sexta entrega de Harry Potter, “El Príncipe Mestizo”.
Hay que decirlo, los estudios Warner se equivocaron terriblemente al retrasar el lanzamiento de una película que está muy alejada de la calidad de las anteriores, y si eres seguidor de Harry Potter y aún no has visto la película, no leas las siguientes líneas.
La expectativa que generaron con el retraso fue por la mala calidad de una cinta incapaz de ser diferente a las anteriores. Los estudios crearon un fenómeno mediático para engañar a los fanáticos de las películas inspiradas en las novelas de J.K. Rowling.
Pero no sólo el filme es malo, cuando lanzaron el libro, miles de lectores cuestionaron a la escritora inglesa, observando que la fantasía comienza a perderse y se escudó en el anuncio de la muerte de uno de sus personajes principales.
Al igual que en “La Orden del Fénix”, en la cual asesinan a Sirius Black, ahora se cumplen dos presagios, descubrir quién es el príncipe mestizo y adentrarse en el pasado de Lord Voldemort, para entenderlo y destruirlo. Pero es “el que no debe ser nombrado”, quien está terminando con la comunidad mágica.
Ni el guión de Steve Kloves, quien regresó después de “El cáliz de fuego”, pudo salvar del aburrimiento a la película, rescatada medianamente por una descarga de hormonas de Harry, Ron y Hermione.
David Yates debe considerar la posibilidad de dejar el proyecto, el cual debe de refrescarse de la misma manera que “El Señor de los anillos”, cuando presentó a Guillermo del Toro como director de las entregas del “Hobbit”. “Las Reliquias de la Muerte” I y II deben de volver a la fórmula de Alfonso Cuarón en el “Prisionero de Azkaban”.
Hay que decirlo, los estudios Warner se equivocaron terriblemente al retrasar el lanzamiento de una película que está muy alejada de la calidad de las anteriores, y si eres seguidor de Harry Potter y aún no has visto la película, no leas las siguientes líneas.
La expectativa que generaron con el retraso fue por la mala calidad de una cinta incapaz de ser diferente a las anteriores. Los estudios crearon un fenómeno mediático para engañar a los fanáticos de las películas inspiradas en las novelas de J.K. Rowling.
Pero no sólo el filme es malo, cuando lanzaron el libro, miles de lectores cuestionaron a la escritora inglesa, observando que la fantasía comienza a perderse y se escudó en el anuncio de la muerte de uno de sus personajes principales.
Al igual que en “La Orden del Fénix”, en la cual asesinan a Sirius Black, ahora se cumplen dos presagios, descubrir quién es el príncipe mestizo y adentrarse en el pasado de Lord Voldemort, para entenderlo y destruirlo. Pero es “el que no debe ser nombrado”, quien está terminando con la comunidad mágica.
Ni el guión de Steve Kloves, quien regresó después de “El cáliz de fuego”, pudo salvar del aburrimiento a la película, rescatada medianamente por una descarga de hormonas de Harry, Ron y Hermione.
David Yates debe considerar la posibilidad de dejar el proyecto, el cual debe de refrescarse de la misma manera que “El Señor de los anillos”, cuando presentó a Guillermo del Toro como director de las entregas del “Hobbit”. “Las Reliquias de la Muerte” I y II deben de volver a la fórmula de Alfonso Cuarón en el “Prisionero de Azkaban”.
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viernes, 31 de julio de 2009
El día del periodista en El Salvador
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sábado, 25 de julio de 2009
miércoles, 8 de julio de 2009
jueves, 11 de junio de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
"No te salves ahora ni nunca" (Pequeñas palabras)

"No te salves ahora ni nunca"
William Alfaro, periodista
El Diario de Hoy
El Diario de Hoy
Oliverio (Darío Grandinetti) recita una fragmento de unos de los poemas más importante del ultraísta Oliverio Girondo. Después de tres minutos, y apenas dos planos, la película del argentino Eliseo Subiela, está revelada.
Oliverio busca a una mujer capaz de volar, “si no saben volar” pierden el tiempo con él.
“El Lado Oscuro del Corazón” (1992), a través de los poemas de Juan Gelmán, Oliverio Girondo y el recién desaparecido Mario Benedetti, descubre la vida tormentosa de un poeta fracasado, quien se pasa buscando la fortuna entre Buenos Aires y Montevideo.
En una de las escenas, Oliverio enamora a una mujer en un bar, y en la otra esquina de la barra, Benedetti recitaba “Corazón Coraza”.
Esa fue una de las grandes actuaciones del poeta uruguayo, pero no fue la única. Aunque no participó en la segunda entrega de la película, sus poemas volvieron junto a los de Gelman, Girondo, Federico García Lorca, Antonio Machado y Alejandra Pizarnik.
Gracias a Subiela, los poemas de Benedetti regresaron a la gran pantalla en 1996, con “Despabílate amor”.
También participó como escritor en “Oblivion” (2007), “La noche de los feos” (2006), “Miss Amnesia” (2005), “La tregua” (2003 y 1974), “Los pocillos” (2001), “Puntero Izquierdo” (1997), “Capitán-Capitán” (1992), “Cinco años de mi vida” (1988), “Pedro y el capitán” (1984); “Gracias por el fuego” (1984), una de sus más recordadas novelas; “Acaso irreparable” (1976), “Las sorpresas” (1975), y “Dale nomás” (1974). Sin olvidar otras actuaciones en “Palabras verdaderas” (2004) y “La ronda de los Dientes Blancos” (1966).
Ni del cine se salvó el genio latinoamericano, y así se quedó con todos y con nadie.
Oliverio busca a una mujer capaz de volar, “si no saben volar” pierden el tiempo con él.
“El Lado Oscuro del Corazón” (1992), a través de los poemas de Juan Gelmán, Oliverio Girondo y el recién desaparecido Mario Benedetti, descubre la vida tormentosa de un poeta fracasado, quien se pasa buscando la fortuna entre Buenos Aires y Montevideo.
En una de las escenas, Oliverio enamora a una mujer en un bar, y en la otra esquina de la barra, Benedetti recitaba “Corazón Coraza”.
Esa fue una de las grandes actuaciones del poeta uruguayo, pero no fue la única. Aunque no participó en la segunda entrega de la película, sus poemas volvieron junto a los de Gelman, Girondo, Federico García Lorca, Antonio Machado y Alejandra Pizarnik.
Gracias a Subiela, los poemas de Benedetti regresaron a la gran pantalla en 1996, con “Despabílate amor”.
También participó como escritor en “Oblivion” (2007), “La noche de los feos” (2006), “Miss Amnesia” (2005), “La tregua” (2003 y 1974), “Los pocillos” (2001), “Puntero Izquierdo” (1997), “Capitán-Capitán” (1992), “Cinco años de mi vida” (1988), “Pedro y el capitán” (1984); “Gracias por el fuego” (1984), una de sus más recordadas novelas; “Acaso irreparable” (1976), “Las sorpresas” (1975), y “Dale nomás” (1974). Sin olvidar otras actuaciones en “Palabras verdaderas” (2004) y “La ronda de los Dientes Blancos” (1966).
Ni del cine se salvó el genio latinoamericano, y así se quedó con todos y con nadie.
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lunes, 25 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
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